sábado, 3 de agosto de 2013

¡Cuánto amo tu ley! Salmos 119:81-88



Hoy arribamos justo a la mitad de nuestro recorrido por el Salmo 119 y encontramos un cuadro muy intenso, se trata de un hombre en extrema desesperación y necesidad.

Mi alma desfallece por tu salvación;en tu palabra espero.Mis ojos desfallecen esperando tu palabra,mientras digo: ¿Cuándo me consolarás?Aunque he llegado a ser como odre al humo, no me olvido de tus estatutos.¿Cuántos son los días de tu siervo?¿Cuándo harás juicio contra mis perseguidores?Fosas me han cavado los soberbios, los que no están de acuerdo con tu ley.Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; ¡ayúdame!si me destruyen en la tierra, mas yo no abandoné tus preceptos. Vivifícame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca. Salmos 119:81-88 (LBLA)

Mientras leemos esta porción podemos ver como el salmista está arropado en una terrible oscuridad y angustia, siente que su alma desfallece al punto de que aún sus ojos sienten morir.
He estado en situaciones similares, en las que siento una carga tan pesada y un peso tan fuerte en mi alma que ya no encuentro fuerzas ni para abrir mis ojos. ¿Alguna vez te has sentido así?
Cuánto me confronta la actitud del salmista, porque tras la declaración de su moribundo estado, él no encuentra salvación fuera de Dios. Su consuelo viene de lo alto.
En momentos de tribulación, de extrema angustia y desesperación puedes encontrar consuelo en Sus promesas y aferrarte a las verdaderas promesas de Dios.

El ha llegado a ser como una vasija expuesta al humo, su alma se ha teñido de la negrura de la persecución y la maldad de los hombres. ¿Cuántas veces nos hemos sentido de esa manera? ¿Otros han ahumado tu vida con maldad y han ensuciado tu corazón o tu testimonio? El salmista te dice: No te olvides de Sus estatutos.
Ninguna circunstancia en la vida de un creyente llega sin el consentimiento de Dios, así que por más negro que se vea tu panorama confía y no olvides Sus promesas.
Finalmente él declara que su justicia proviene de Dios, su caso está en manos de su juez y abogado y a pesar de que los soberbios hayan cavado fosas, que lo hayan perseguido con mentiras, que casi es destruido, él clama a Dios por ayuda. El salmista sabe que en ningún  otro hay salvación ni esperanza sino sólo en Aquel que es capaz de vivificarlo por Su gran misericordia.
¡Clamemos desesperadamente a Dios por ayuda hoy!



¡Cuánto amo tu ley! Salmos 119:73-80

Hoy seguimos nuestro recorrido por el Salmo 119, hoy veremos del versículo 73 al 80:

73 Tus manos me hicieron y me formaron;
dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.
74 Que los que te temen, me vean y se alegren,
porque espero en tu palabra.
75 Yo sé, Señor, que tus juicios son justos,
y que en tu fidelidad me has afligido.
76 Sea ahora tu misericordia para consuelo mío,
conforme a tu promesa dada a tu siervo.
77 Venga a mí tu compasión, para que viva,
porque tu ley es mi deleite.
78 Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentira;
pero yo en tus preceptos meditaré.
79 Vuélvanse a mí los que te temen
y conocen tus testimonios.
80 Sea íntegro mi corazón en tus estatutos,
para que no sea yo avergonzado. Salmos 119:73-80 (LBLA)


El salmista inicia declarando que las manos de Dios lo formaron, él está reconociento que es una criatura de Dios, inferior en entendimiento y se acerca a Él buscando ser instruido en sus estatutos. 
Esta actitud es tan diferente a la manera en la que vivimos nuestra vida práctica, en muchas ocasiones nuestra opinion y "entendimiento" es más importante que la ley de Dios y somos tan poco enseñables. 
¿Reconoces que eres una criatura de Dios, acudes a tu Creador para ser enseñado por su Palabra?

Me encanta el versículo 74, él anhela que los que temen a Dios puedan encontrar gozo en su testimonio porque él espera en su Palabra. 
¿La forma en la que esperas en Dios le produce gozo a los creyentes a tu alrededor? ¿Otros cristianos se regocijan al ver como aceptas toda circunstancia como parte de la orquestación de Dios en tu vida?
Los versículos 75-76 nos muestran que en medio de la aflicción no hay razón para dudar de los justos juicios de Dios, su fidelidad nos impulsa a estar firme en su Palabra, aun cuando Él mismo nos quebranta para nuestro bien.
No hay mayor consuelo para el hombre que descansar en las seguras promesas de Dios. 

El sigue experimiento el escarnio de los impíos pero lejos de llenar su mente de mentiras y acusaciones, la ley de Dios es su deleite y meditación. 

El Pastor Lenin Almonte estuvo junto a nuestra famila en el  devocional, y nos hacía enfasís en que el salmista en el versículo 80 anhela que "su" corazón sea íntegro, es algo personal, no esta pidiendo que los demás lo sean, el ha reconocido su necesidad de andar en integridad en "su" vida. 
¿Cuantas veces hemos cuestionado y juzgado el caminar de otros creyentes sin antes considerar como estamos caminando nosotros mismo?
También nos resaltó que quien necesita ser íntrego es el hombre, porque los estatutos de Dios son perfectos. Somos nosotros los que debemos conformarnos a ellos. Al finalizar este versículo podemos ver que el resultado de tener un corazón íntegro en sus Estatutos y es que no seremos avergonzados, porque hay seguridad en Su Palabra.


viernes, 2 de agosto de 2013

¡Cuánto amo tu ley! Salmos 119:65-72

Publicado en www.AvivaNuestrosCorazones.com

Hoy continuamos por nuestro recorrido en el Salmo 119, hoy veremos desde el versículo 65 al 72:

65 Bien has obrado con tu siervo,
oh Señor, conforme a tu palabra.
66 Enséñame buen juicio y conocimiento,
pues creo en tus mandamientos.
67 Antes que fuera afligido, yo me descarrié,
mas ahora guardo tu palabra.
68 Bueno eres tú, y bienhechor;
enséñame tus estatutos.
69 Los soberbios han forjado mentira contra mí,
pero de todo corazón guardaré tus preceptos.
70 Su corazón está cubierto de grasa,
pero yo me deleito en tu ley.
71 Bueno es para mí ser afligido,
para que aprenda tus estatutos.
72 Mejor es para mí la ley de tu boca
que millares de piezas de oro y de plata. Salmos 119 (LBLA)

En esta porción el salmista es intencional resaltando dos cosas: la bondad de Dios y Su Palabra, Inicia declarando que Dios ha obrado con bien a su favor. El acepta cada una de sus circunstancias como buenas y gestadas por un Dios bueno. 
¿Reconoces la bondad de Dios sobre tu vida o estás en una constante queja delante de Él?
¿Aceptas cada circunstancia y situación dolorosa como parte del plan perfecto de un Dios bueno?

El salmisma decide creer lo que dice la Palabra y pide buen juicio y conocimiento, él está seguro que en medio de un mundo lleno de maldad sólo así el puede mantenerse en la perspectiva correcta.

Es increíble ver como su escenario no era el perfecto, los soberbios lo estaban difamando de manera torpe e insensible, él estaba en medio de aflicción y aún así el podia decir: "¡Tu eres bueno y haces el bien!"
El bienestar del hombre no consiste en que todo esté bien a su alerededor si no que guarde y ame la Palabra de Dios.
¿Cuándo estás en angustia tu mente es nublada por los problemas o puedes reconocer que DIOS ES BUENO?
¿Cuándo eres calumniado te refugias en las promesas de Dios?

Ya al final, en el último versículo el salmista declara que no hay mejor y mayor posesión que sus Estatutos, no hay riqueza, ni plata ni oro que se compare con el gran tesoro que es Su Ley!
¿Es para ti esto una realidad? Si no lo es ora en este momento que Dios te dé un corazón que aprecie su Palabra por encima de cualquier riqueza terrenal
Te invito a que  pongamos nuestra mirada en Su Palabra, el mundo puede tambalear pero los hijos de Dios pueden estar firmes sobre la roca que es Cristo Jesús. 



jueves, 1 de agosto de 2013

Publicado en www.AvivaNuestrosCorazones.com
 
Hemos estado recorriendo el cápitulo más largo de la Biblia, el Salmo 119 tiene 22 partes de 8 versículos cada uno, hoy nos corresponde la octava parte desde el 57 al 64:
57 El Señor es mi porción;
he prometido guardar tus palabras.
58 Supliqué tu favor con todo mi corazón;
ten piedad de mí conforme a tu promesa.
59 Consideré mis caminos,
y volví mis pasos a tus testimonios.
60 Me apresuré y no me tardé
en guardar tus mandamientos.
61 Los lazos de los impíos me han rodeado,
mas no me he olvidado de tu ley.
62 A medianoche me levantaré para darte gracias
por tus justas ordenanzas.
63 Compañero soy de todos los que te temen,
y de los que guardan tus preceptos.
64 La tierra, oh Señor, está llena de tu misericordia;
enséñame tus estatutos. Salmos 119:57-64
Hay algo que tienen en comun estos ocho versículos y es que todos terminan mencionando la Palabra, vemos como el salmista da a enteder que el centro de su vida es la ley de Dios.
Inicia diciendo que su el Señor es su porción, él ha atesorado a su Dios por encima de todo lo que el mundo puede ofrecer,  esto no ha sido ganado sino que lo ha recibido por gracia con sus ojos puestos en la promesa de Aquel que le daría parte en su reino. La verdadera herencia del cristiano no consiste en bienes materiales o terrenales, sino en los tesoros eternos junto a Cristo.
Al recibir tan hermosa heredad de su corazón surge una respuesta en agradecimiento, el salmista declara que:

Promete guardar sus palabras: ¿Es este el anhelo de tu corazón? 
Suplica su favor con todo su corazón: ¿Buscas con afán el favor de Dios en tu vida diaria?
Considerar sus caminos: ¿Estás considerando constantemente si la forma en la que vives agrada a Dios? 
Volver sus pasos a sus testimonios: Cuando Dios te da convicción de pecado en alguna área de tu vida, ¿estás presto para arrepentirte y enderezar las cosas?
Apresurarse y no tardarse en guardar sus mandamientos: ¿Tardas mucho para poner por obra la Palabra de Dios o te apresurar por guardarla?
Aunque esté rodeado en compañía de los impíos, él permanece firme en Su Ley, esto nos lleva a pensar: ¿Me mantengo firme aún si estoy rodeada de personas inconversas? ¿Me adapto a ellos o puedo mantenerme en mis convicciones bíblicas?
Es tanto el agradecimiento del salmista que aun a medianoche el se levanta a dar gracias por sus justas ordenanzas, ¿Cuándo fue la última vez que te levantaste de madrugada a darle gracias a Dios?
En medio de todo el mal que pueda rodearte quiero recordarte el último versículo: ¡La tierra, oh Señor, está llena de tu misericordia; enséñame tus estatutos!


miércoles, 31 de julio de 2013

¡Cuánto amo tu ley! Salmos 119:49-50


Publicado en www.AvivaNuestrosCorazones.com

En nuestro recorrido por el Salmo 119 hemos podido ver la importancia de atesorar la Palabra de Dios y contemplar su belleza.
Hoy veremos desde el versículo 49 hasta el 56:

49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
en la cual me has hecho esperar.
50 Este es mi consuelo en la aflicción:
que tu palabra me ha vivificado.
51 Los soberbios me insultaron en gran manera,
sin embargo, no me he apartado de tu ley.
52 Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh Señor,
y me consuelo.
53 Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos
que abandonan tu ley.
54 Cánticos para mí son tus estatutos
en la casa de mi peregrinación.
55 Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh Señor,
y guardo tu ley.
56 Esto se ha hecho parte de mí:
guardar tus preceptos. Salmos 119:49-56 (LBLA)

 Esta porción está llena de esperanza, aquella que proviene sólo de la seguridad que hay en Dios.
Las promesas de Dios son sí y amén (2 Corintios 1:20) no debemos dudar de su respuesta mientras Él en su plan perfecto nos hace esperar.
 Y aún en los momentos de aflicción y de intensa prueba tenemos un glorioso consuelo y es que hay vida en Su Palabra. Esto le da una nueva perspectiva al salmista porque él ha visto como la ley de Dios lo ha llenado de vida cuando sentía morir.
Mientras él era insultado por los soberbios se mantuvo firme y no se apartó de la Su Palabra, lo que Dios pensaba de él era mas importante que las necias palabras de sus burladores, su confianza estaba en la Roca inconmovible. Su corazón se llenaba de indignación al ver como los impíos abandonaban la ley de Dios, su amor por ella era tal que esto era un acto ofensivo para él.

En medio de todo esto, aflicción, insultos en labios de soberbios, indignación, él opta por cantar las verdades de Dios, él sabe que esta tierra no es su hogar asi que eleva cánticos saturados de sus promesas como el que está de camino a su morada eterna. Y aún en la oscuridad de la noche recuerda el Nombre del Señor, uno que es sobre todo nombre
18 Mi oraciónes que los ojos de vuestro corazón sean  iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,  y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, 20 el cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, 21 muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Efesios 1:18-21 (LBLA)

Preguntas para reflexionar:

¿Mientras esperas en Dios hay esperanza tu corazón por las promesas de Dios?
¿En medio de la afliccion encuentras vida en Su Palabra?
¿Confías plenamente en que las promesas de Dios son seguras?
¿Cuando eres rechazado o insultado por tu fe, cuál es tu reacción?
¿Al ver como los impíos se apartan de la ley de Dios tu corazón se queda indiferente o hay dentro de ti un celo por su verdad?
¿En medio de dificultades lloras o cantas? ¿De dónde provienen las letras de tus canciones? ¿De la Palabra de Dios?
Al momento de ir a dormir, ¿recuerdas los nombres de tus problemas o el Nombre que es sobre todo nombre?

lunes, 29 de julio de 2013

¡Cuánto amo tu ley! Salmos 119:41-48

Publicado en www.AvivaNuestrosCorazones.com

Hace unos días inicié un recorrido por el Salmo 119, un capítulo dedicado completamente a la Palabra de Dios, y en el camino he sido grandemente confrontada acerca de mi actitud ante ella.
Es mi oración que Dios me de un corazón que pueda atesorarla, meditarla y deleitarse en ella.

Hoy veremos del versículo 41 al 48:
41 Venga también a mí tu misericordia, oh Señor,
tu salvación, conforme a tu palabra.
42 Y tendré respuesta para el que me afrenta,
pues confío en tu palabra.
43 No quites jamás de mi boca la palabra de verdad,
porque yo espero en tus ordenanzas.
44 Y guardaré continuamente tu ley,
para siempre y eternamente.
45 Y andaré en libertad,
porque busco tus preceptos.
46 Hablaré también de tus testimonios delante de reyes,
y no me avergonzaré.
47 Y me deleitaré en tus mandamientos,
los cuales amo.
48 Levantaré mis manos a tus mandamientos,
los cuales amo,
y meditaré en tus estatutos.

El salmista pide a Dios por misericordia, por salvación pero conforme a Su Palabra, el no quería ser salvado por métodos o filosofías humanas, su petición se trataba del rescate que sólo Dios puede ofrecer. 
¿En medio de dificultades a dónde acudes? ¿En quién o qué buscas tu salvación?
¿Es la Palabra de Dios tu primera opción en la hora de la prueba?

Él podía encontrar respuesta para responder a su problema, él tenia su confianza en el lugar indicado y mientras espera en Sus ordenanzas le pide a Dios que no quite de su boca la palabra de verdad con el propósito de guardarla, no un día sino para siempre. 
Aquí surgen varias preguntas:
¿Tengo toda mi confianza puesta en las promesas de la Palabra de Dios?
¿Mientras espero respuesta de Dios espero meditando en sus promesas?
¿Soy diligente para guardar su ley sin importar las circunstancias?

En el versículo 45 el declara que "andará en libertad" porque el busca sus preceptos, me encanta que esta declaración preceda el verso anterior donde dice que pone su confianza y espera en Su palabra para guardarla, porque esto hace entender que lejos de él sentirse esclavo por todos estos mandatos, o preso por tener que cumplir todos estos estatutos, él afirma que ¡andará en libertad! 
¡Esa es la obra de Cristo para quienes ponen su confianza en Él! ¡Que glorioso Salvador!
El fue llevado cautivo, murió en una cruz para que tú y yo podamos caminar en libertad, para que sus mandamientos no sean un yugo sino un deleite. 

¡No hay mayor bien para el hombre que caminar en los estatutos del Señor, sólo así puede correr en libertad hasta su Salvador!

Esa libertad de la cual habla el salmista es que lo impulsa a presentarse ante reyes y autoridades para hablarles de las maravillas de Sus testimonios, no hay vergüenza alguna solo hay seguridad y confianza en Su Palabra.
¡Te invito que juntos podamos deleitarnos en sus mandamientos, que los amemos y meditemos en ellos!

viernes, 26 de julio de 2013

¡Cuánto amo tu ley! - Salmos 119:33-40

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Pubicado originalmente en www.AvivaNuestrosCorazones.com
Cada día este recorrido se vuelve más interesante, al acercarme a la porción de hoy, oro a Dios que abra nuestros ojos ante Su verdad y despierte en nosotros un desesperando anhelo de buscarle. 
Veremos del versículo 33 al 40: 
33 Enséñame, oh Señor, el camino de tus estatutos,
y lo guardaré hasta el fin.
34 Dame entendimiento para que guarde tu ley
y la cumpla de todo corazón.
35 Hazme andar por la senda de tus mandamientos,
porque en ella me deleito.
36 Inclina mi corazón a tus testimonios
y no a la ganancia deshonesta.
37 Aparta mis ojos de mirar la vanidad,
y vivifícame en tus caminos.
38 Confirma a tu siervo tu palabra,
que inspira reverencia por ti.
39 Quita de mí el oprobio que me causa temor,
porque tus juicios son buenos.
40 He aquí, anhelo tus preceptos;
vivifícame por tu justicia. Salmos 119:33-40 (LBLA)
 En esta ocasión el salmista ha reconocido quien es su verdadero maestro y clama a Él para que le enseñe el camino de Sus estatutos, me llama la atención ver que él no esta pidiendo sólo una enseñanza de palabras, él quiere saber como caminar y no hasta la mitad del camino sino hasta llegar al fin.
Y eso me confronta en gran manera, porque para mi es muy fácil iniciar cosas, aceptar las cosas que Dios me habla, hacer largas listas de las cosas que quiero comenzar a hacer pero llevarlas a la práctica de manera consistente y sostenida es tan dificil. Y cuando el dice "hasta el fin"se refiere al fin de sus dias, que ese sea la oración de nuestro corazón, que Dios nos conceda ser fieles a sus mandatos y nos encuentre haciendo así.

¿Cuáles son las cosas que has iniciado en tu busqueda de Dios y Su Palabra y no has sido consistente?
¿Qué cambios ha producido la Palabra de Dios en ti y no has perseverado en ellos?

Hay dos características en la forma en la que el se acerca a Dios que nos ayudará a ser más fieles y la primera es que él quiere cumplir la ley de Dios "de todo corazón", esta es una respuesta al primer de los mandamientos dados por Dios mismo (Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… Deuteronomio 6:5) Asi que el salmista está respondiendo a la voluntad y el deseo de Dios, me pregunto: ¿Cómo sería mi relación con Dios si lo que la caracterizara fuera mi deseo de cumplir la ley de Dios con todo mi corazón?
La segunda característica es que él se deleita en Sus mandamientos, eso va mas allá de simplemente considerar que son buenos y verdaderos; en la ley de Dios él ha encontrado su deleite, sus ojos no se van tras la vanidad de este mundo, el no comparte los gustos y placeres terrenales, porque ha podido ser capturado con la belleza de Su ley.
 1 Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
2 sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche! Salmos 1:1-2 (LBLA)
Los versículos 36 y 37 apuntan precisamente al rechazo de las ganancias deshonestas y la vanidad, el no quiere postrarse ante lo que los ídolos de los hombres, el anhela inclinarse a lo que puede darle vida y finalmente el quiere ser alejado del del oprobio porque le causa temor, él está seguro que lo único seguro y confiable es la Palabra de Dios, el pecado es es lo que trae vergüenza al hombre pero el que permanece en la ley de Dios será como árbol plantado que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae.
¿Qué cambios crees que debes comenzar a hacer a partir de estos versículos?